Cumplir años siempre es momento de reflexión y cuestionamiento. Hay gente que se deprime y gente que lo disfruta, pero todos anticipamos de una u otra forma lo que sucederá en nuestro cumpleaños y en el siguiente año de vida.
Así, al cumplir mis 27 años, he decidido realmente hacer las cosas que siempre he dicho que quiero, pero sin olvidarme de las cosas que tengo que hacer. De esta forma, empiezo el año con el firme propósito de terminar mi tesis y titularme (lo tengo que hacer), me cambio de trabajo (lo quiero hacer), y empiezo un blog para escribir lo que YO quiera (lo quiero y lo tengo que hacer).
El transcurso de mis 26 años, fue un sube y baja de emociones, sentimientos y salud. Fue una prueba de fuego sobre qué tanto estaba dispuesta a hacer para lograr lo que quiero y me ayudó a definir sobre las prioridades en mi vida y lo que realmente quiero y me gusta.
¿Nunca han pensado que las cosas buenas no te suceden a ti simplemente porque no estás destinado a que te sucedan? Yo sí, muchas veces. Pero en los últimos meses decidí realmente cuestionarme porqué me había "tocado" esta vida. Bueno, empecemos por el principio... hay una infinidad de cosas de mi vida actual que valoro y agradezco, mi esposo y la familia que hemos formado; mi familia con todo y sus altibajos; mis amigos, buenos amigos; mi razonablemente buena salud; y mi capacidad de lograr lo que realmente me propongo. Sin embargo, cuando te sientes abajo de una nubecita nada de eso parece real, nada de eso parece existir.
De pronto, llega el momento en el que creías que mágicamente todos tus problemas se iban a solucionar, pero ¡oh sorpresa! la magia no existe (al menos no ese tipo). ¡Hay que actuar para que las cosas sucedan! De pronto me di cuenta que me estaba convirtiendo en lo opuesto de lo que siempre me había propuesto ser... esperaba que alguien llegara a mi vida a solucionar todos mis problemas y que yo ni siquiera tuviera que tomar decisiones. A todo el mundo pedía opiniones y ni así me atrevía a tomar decisiones. ¡Pero esto se acabó! Necesitaba un cambio, llevaba un año quejándome de lo mucho que me desesperaba mi trabajo y de lo poco motivada que estaba. Pensaba que necesitaba un trabajo que implicara mayores retos y además buscar hacer algo que me gustara. Logré recordar que solía gustarme escribir, leer y discutir. Logré descifrar mi apatía por la economía pura y mi necesidad de hacer algo más. Pero todo se quedó ahí durante un año entero, como algo que ya sabía pero no me atrevía a hacer. Finalmente, hace un poco menos de dos semanas, con sólo una posible propuesta de trabajo en puerta, decidí renunciar a mi trabajo actual. Me siento completamente liberada. Obviamente, la parte de mi no acostumbrada a tomar riesgos se muere de miedo de que la posible propuesta no se concrete, pero no tan en el fondo, estoy tranquila.
Y para acabar de redondear el asunto, decidí volver a hacer algo que probablemente no hacía desde la secundaria.... escribir. Ojalá que este regreso al mundo de lo que quiero ser sea un propósito concretado para el resto de mis días. Gracias por acompañarme en este camino.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario