Vengo regresando de mi tour citadino (en el cual me tropecé en un par de ocasiones con los de la APPO) Me fui muy contenta a comprar mis cortinas que ya habíamos escogido ayer, sólo quedé de llevar las medidas. Llego a Telas Junco, y después de perseguir por media hora a un señor, logré que me atendiera... le dije que quería 5 cortinas, y le enseñé la tela de las primeras...
-uuuuuuy de esta pos no se puede, no le va a alcanzar, sólo tenemos 3.80 mts y no hay en bodega
- mmmta, bueno, pues ni modo, entonces quiero dos de esta verde
- Está bien, ¿cuánto miden sus cortinas? (esto mientras desenrollaba la tela)
- una es de 2.97 por 1.38 y la otra de 2.00 por 1.38 ¿cuánto se tardan en entregármelas?
-10 días hábiles
-¿no hay forma de que estén antes?
-pues puede llamar antes, pero no nos comprometemos a nada.
-bueno, pues ni modo. Ah, también quiero dos cortinas de las mismas medidas de esta tela delgadita como la que tienen en exhibición .
- fíjese que de esa ya no tenemos en blanco, sólo en crema y beige...
- ¡pero quiero blanca!
- pos no hay
Me dedico a pasear por el lugar a ver si encuentro otra tela blanca delgadita que me guste...
-¿que cree? que de la verde, solo alcanza para una cortina.
-¿Sabe qué? Ya no quiero nada, su pinche tienda no sirve para nada...
Me salí. Con destino a La Parisina.... después de toparme con los de la APPO por segunda vez logro llegar... entro y la tienda es un mega horno... le doy una vuelta a la zona de "cortinas" y descubro que no tienen nada, absolutamente nada que me pudiera servir para hacer unas cortinas. Y lo mismo, nadie que se acerque a ayudarme.
Me parece muy triste la calidad de servicio que se tiene todavía en algunos sectores de este país. Entiendo que seguramente las tiendas de telas son un gran negocio a pesar de la pésima atención al cliente. Sin embargo, no dudo que el día que alguien decida abrir una tienda de telas en la que trate a sus empleados con dignidad, les pague una comisión por ventas y por consiguiente ofrezca mejor servicio al cliente, acaparará una buena parte del mercado.
Mientras tanto, seguiremos sufriendo para mandar a hacer unas cortinas.
19.10.06
10.10.06
AICM
Ayer por la tarde fui al aeropuerto a recoger a ciertos viajantes que venían de Madrid por Aeroméxico. Conociendo esta ciudad, decidí salir de la Colonia del Valle una hora con quince minutos antes de que aterrizara el avión. Para mi sorpresa, llegué a mi destino sólo 12 minutos después de haber arrancado mi coche. Con toda calma busqué un lugar para estacionarme, mismo que terminó siendo bastante lejos de la entrada, pero no tenía prisa. Caminé con calma por nuestro cada vez más remodelado aeropuerto y en vista que tendría que esperar, compré una revista y un café y me senté a esperar. A la hora que aterrizaba el avión, ya había yo terminado con mi café y me había aburrido de la revista, así que decidí bajar a la zona de espera a dar una vuelta y observar a la gente. Siempre me ha gustado la dinámica de la gente en el aeropuerto, todo el mundo tiene alguna razón muy clara para estar ahí. Se puede encontrar gente que está cansada de su viaje, otros que están nerviosos por volar, gente aburrida por la espera, otros más ansiosos esperando la llegada de algun ser querido, algunos corriendo porque se les hace tarde, en fin.
Decidí acudir al mostrador de información en el que amablemente me informaron (previa discusión con algunas personas que decidieron no hacer fila) que el avión ya había aterrizado y no debían tardar en salir los pasajeros. Así que me acerqué al área de recepción... ahí acompañada de un sinnúmero de personas con letreros de bienvenida, me dispuse a esperar. Una hora con 15 minutos después, empecé a preocuparme: mis familiares no salían. Regresé al mostrador de información y ahí me informaron, erróneamente, que los pasajeros habían terminado de salir hacía 34 minutos. Empezaron unos minutos de preocupación pensando que no los había visto y probablemente se habían ido en un taxi. Decidí esperarlos un poco más, ya sentada en las mesas del restaurante que se encuentra a un costado de la salida y los alcancé a distinguir a través del cristal que aísla la zona de aduana. Me tranquilicé, pero empezó a molestarme el tiempo que transcurrió entre que su avión aterrizó y el momento en que efectivamente lograron salir: una hora y media en total. Después a pagar el estacionamiento, 132 pesos por algo menos de 3 horas. ¡Menos mal que no tardaron más tiempo en salir!
Afortunadamente, llegaron con bien, pero comprobé que por más remodelación que le hagan a nuestro aeropuerto, nada será suficiente para su eficiente funcionamiento. El que fue el gran proyecto inicial del gobierno foxista, se vio truncado por problemas políticos que parecieran a la vez complejos y realmente simples. Nos quedamos irremediablemente con un aeropuerto insuficiente y mal organizado que a pesar de las ampliaciones y remodelaciones no es suficiente para darle servicio a esta gran urbe que cada día viaja más y demanda mejores servicios.
2.10.06
Tiempo, tiempo, tiempo
No se si a ustedes les pase, pero es impresionante la cantidad de cosas que se pueden hacer cuando se tiene un poco de tiempo libre. Ahora que llevo dos semanas sin trabajar oficialmente, he hecho una infinidad de cosas que tenía atoradas y no había podido concluir. La principal y más importante, es mi tesis, pero también estoy en medio de una mudanza... desde semana santa queríamos cambiarnos de casa y no habíamos podido hacerlo. Finalmente encontramos un buen departamento y ahora estoy empacando, a propósito, no es una tarea fácil.
He hecho miles de trámites bancarios, en mi refrigerador hay frutas y verduras sin echar a perder y que además sí consumimos. Hoy cociné por primera vez en años una sopa que no es de sobrecito, en fin, son muchas cosas que la vida moderna no permite que hagamos.
Todo esto me ha llevado a recordar el viejo papel de la ama de casa, las mujeres hoy en día tenemos completamente menospreciada esta posibilidad. Todas crecimos pensando que ser ama de casa es lo peor que nos podría pasar. Ahora que lo estoy viviendo, me doy cuenta que en realidad hay mucho que hacer y trae consigo muchas satisfacciones, y eso que no tengo hijos.
Claro que probablemente lo disfruto más porque se que es temporal y que dentro de dos semanas estará de regreso en el mundo laboral. Pero creo que el trabajo de ama de casa sí es trabajo y aporta muchísimo a la familia. De entrada, el hecho de que una persona esté en casa y cuide los detalles de limpieza y alimentación del resto de la familia ayuda a mejorar la salud y la tranquilidad de las personas.
Ahora me doy cuenta todo lo que hacía mi mamá por nosotros cuando éramos niños y lo agradezco, no es cualquier cosa. El grave problema de la vida de ama de casa es que no se percibe como una actividad económica, cuando en realidad sí lo es. Hace no mucho oí que alguna organización feminista pedía que se incorporara el trabajo doméstico como una profesión y que se exigiera pagar un sueldo a quienes se dedican a ello. De esta forma, se dignificaría el trabajo doméstico y se haría con mayor interés. Además se garantizaría cierta libertad económica a las amas de casa que les permitiría además tener ahorros y hasta créditos.
Con la incorporación de las mujeres a la fuerza laboral, se ha empezado a pagar el trabajo doméstico, pero de formas distintas y muchas familias no evalúan completamente los costos y beneficios de ello. Por ejemplo, dependiendo del nivel socioeconómico de las familias, se paga por guarderías, niñeras, cocineras, escuelas, clases particulares, choferes, amas de llaves, servicio de limpieza, etcétera. En muchos casos, estas personas que resuelven los problemas domésticos mientras trabajamos no los realizan con el suficiente cuidado o interés, sotre todo cuando se trata de cuidado de niños. Además, muchas veces el gasto en este tipo de servicios sobrepasa los ingresos de alguno de los padres y bien podría hacerse de manera más eficiente por alguno de ellos.
Otro problema que se presenta en estos casos es que los padres que trabajan, viven con un sentimiento de culpabilidad relacionado con el hecho de no pasar suficiente tiempo con sus hijos. Por ello, cuando están con ellos, se dedican a complacerlos en absolutamente todo lo que los niños quieren. ¿A poco no han notado que ahora los niños son pequeños dictadores? Hoy en día cualquier padre que le niegue un juguete o castigue a un hijo es visto como un padre desconsiderado que no tiene compasión por sus hijos.
Definitivamente este post está lleno de observaciones subjetivas y sin mucho conocimiento de causa, puesto que no soy ama de casa ni madre, pero creo que el tema de la familia y la distribución de roles todavía no está definido y dista mucho de que exista un verdadero punto de acuerdo sobre cómo debe manejarse.
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